Muchos recordamos con nostalgia la época en la que todos teníamos un
PC clásico con Windows XP en algún rincón de nuestras casas, pero lo
cierto es que han pasado muchos años desde entonces y todo ha cambiado por completo. Cada vez somos más móviles, y la potencia de los teléfonos más recientes le da decenas de vueltas a esos Pentium III de los que tanto presumíamos.
Hay un aspecto en concreto de este cambio que cobra especial interés desde que la nube se ha impuesto en nuestras vidas: el precio de esos sistemas operativos.
Sólo hace falta recordar los precios de los Windows de esos ordenadores
clásicos y ver cómo hemos pasado de pagar verdaderas fortunas a sacar
los palos y las antorchas porque en WhatsApp se disponen a cobrarnos
0,89 euros anuales. ¿Pero ha sido así siempre?
Lo lógico es pensar en precios muy altos cuando miramos hacia las
primeras versiones de Windows. Pero lo cierto es que, tal y como podemos
ver en el anuncio teletienda que protagonizó Steve Ballmer en la época,
el primer Windows costaba 99 dólares. Para la época
era una suma importante de dinero, pero contando la inflación sigue
siendo menos que las licencias de 300 o 400 dólares de las versiones más
modernas.
Windows 2.0 se lanzó al mismo precio como una actualización de la
primera versión, pero el primer cambio importante llegó con el primer
Windows que empezamos a usar: Windows 3.1. Fue con esa mítica versión
con la que Microsoft empezó a comercializar una versión completa y una
actualización por separado. La versión completa costaba 149 dólares,
mientras que actualizarse desde una versión anterior de Windows costaba
79 dólares. Una subida de precio para los nuevos clientes, pero una buena forma de cuidar a los fieles.
Windows 95, con novedades en la interfaz que todavía duran en las
versiones actuales del sistema, volvió al modelo de los cien dólares por
versión nueva haciendo favor a todos los usuarios de los ordenadores
que querían dar el paso. Estábamos ya en una época en la que el
ordenador empezó a entrar en muchísimos hogares.
De Windows 98 a Windows 7: la cuesta arriba de los precios
A partir de Windows 98 Microsoft empezó a desmadrarse con los
precios: versión completa por 209 dólares y 109 dólares para las
actualizaciones, con un complemento de 19,95 dólares para actualizarse a
Windows 98 Segunda Edición y librarse de los errores que poblaban la
primera. Windows 2000 subió todavía más de precio: 319 dólares para la versión completa y actualizaciones con precios que variaban desde los 149 a los 219 dólares.
Windows Millenium, que se vendió a 209 dólares supuso un gran
desastre para la compañía y un empujón para que en Redmond espabilaran
con Windows XP. Ésta versión de Windows sigue funcionando en muchísimos
ordenadores y su versión más completa se vendía por 300 dólares en su
lanzamiento.
Con Windows Vista llegó el pico: infinidad de versiones, con la más completa vendiéndose por nada menos que 400 dólares. Su sucesor, Windows 7, bajó un poco de precio
con su versión Ultimate vendiéndose por 319 dólares. Con Vista y 7
habia versiones mucho más baratas, pero los usuarios querían todas las
características de Windows y el tráfico de versiones pirateadas aumentó
sustancialmente. La reacción de Microsoft, poniendo más y más barreras
para asegurar la autenticidad de las licencias, no fue muy bien que
digamos.
Linux, los precios regulares de Mac OS y el gran cambio de la Mac App Store
El precio de las versiones de Linux es más fácil de recordar: gratis desde siempre.
Siempre que nos centremos en las versiones orientadas al consumidor y
no a empresas que necesitan soporte, claro. Apple tampoco nos lo puso
difícil: 99 dólares para las versiones clásicas de su sistema y 129
dólares para las versiones nuevas de Mac OS X, con la ventaja de que
podías conseguir la licencia gratuita si te comprabas un nuevo Mac con
el sistema preinstalado.
Pero a partir de OS X Snow Leopard Apple hizo un giro total para
contrarrestar la piratería, que podéis ver en el minuto 29:20 de este
vídeo:
Rebajar de 129 a 29 dólares Snow Leopard comportó dos cosas: un
aumento de las ventas de ese sistema y todo un desafío a Microsoft, que
por esa época vendía sus sistemas a precios por una cantidad de dinero
diez o incluso quince veces mayor.
Una segunda fase se consumó con OS X Lion y Mountain Lion
abandonando el soporte físico para instalar el sistema operativo.
Pasábamos a depender de nuestra cuenta de Apple, y más que adquirir
licencias para ordenadores comprábamos el derecho a usar el sistema en
todos los ordenadores que quisiéramos. Mountain Lion pasó a venderse a
un precio aún más agresivo: 19,99 dólares.
La estrategia dejó otro efecto positivo: la gran mayoría de usuarios que podían se actualizaban, asegurándose un buen porcentaje de adopción en el mercado.
Windows 8 y los efectos de las tiendas de aplicaciones
Sin darnos cuenta, el concepto de licencia de sistema operativo había cambiado del todo. El turno de Microsoft llegó, y lanzó el gran cambio de Windows 8 por 39,99 euros.
Seguía siendo algo más caro que OS X, pero desde luego era una inmensa
mejora respecto a sus antecesores y unos ánimos tremendos para que todo
el mundo se actualizase.
Pero las ventas del nuevo Windows no han ido como se esperaba, y Microsoft ha subido
el precio de la actualización a 199 dólares ya que esos 39,99 dólares
eran sólo temporales en una promoción de lanzamiento. El desafío para la
compañía de Redmond ahora mismo es convencer al mercado de que Windows 8
vale lo que cuestá, aún habiéndose desmarado de ese descenso en los
precios que la nube nos ha traído.
De hecho y señalaría otro culpable de esos precios: las tiendas de aplicaciones. Nos hemos acostumbrado a pagar 1, 2, 3 o 4 euros
por programas móviles e incluso de escritorio, con lo que ver una suma
de tres cifras en las etiquetas de las cajas de los sistemas asusta
todavía más que antes.
El precio de los sistemas móviles y el futuro
¿Qué pasará a partir de ahora? Falta ver hacia dónde vamos
encaminados en esta época donde las tabletas y los smartphones
proliferan cada vez más. Android ha sido gratuito desde siempre, y iOS
pasó de costar unos 10 dólares a ser gratuito. La clave está más que
clara: los verdaderos beneficios de los sistemas móviles están en el porcentaje que se saca de la tienda de aplicaciones y no al vender el sistema operativo.
Con los sistemas de sobremesa cada vez más obviados y los servicios
en la nube dando más importancia a los navegadores, éstos se centrarán
cada vez más en la potencia de la web. Mientras tanto, los sistemas
móviles serán cada vez más y más potentes para sacar tajada de las
aplicaciones que se venden y no de sus propias licencias. Desde luego,
un panorama radicalmente diferente desde que Ballmer anunciaba con tanto
ímpetu Windows 1.0 en ese anuncio.







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