Después de tres días de E3 todo se ve con un poco más de
perspectiva, hemos escuchado horas de presentaciones y visto cientos de
tráilers, pero lo más destacado de este año no han sido los juegos, si
no el rifirrafe entre los eternos competidores Sony y Microsoft con su
nueva generación de consolas, la PlayStation 4 y la Xbox One.
No se puede decir que este haya sido el E3 de Microsoft, la
prensa especializada y los analistas se han cebado con ellos y la
verdad es que no es para menos. Todo debido a dos características de la
Xbox One que no han gustado nada entre los aficionados a los videojuegos.
La primera es la política con los juegos usados, éstos no pueden ser
prestados o vendidos, se acabó lo de dejarle a un amigo un juego, los
títulos que compras sólo son accesibles desde tu cuenta de Xbox Live.
Se pueden regalar a amigos con más de 30 días de antigüedad
de Xbox Live, pero sólo se podrá hacer una vez, una vez transferido en
una ocasión, no se puede volver a hacer. Microsoft está poniendo muchas
trabas para que sus usuarios presten o vendan los juegos que compran,
Sony ha aprovechado el «tirón» y durante su conferencia en el E3,
comentaron que todos sus juegos no tienen DRM, y el comprador del juego
podrá seguir haciendo con él lo mismo que ha estado haciendo hasta
ahora, prestarlo, regalarlo o venderlo, sin restricciones.
Pero lo que ha causado más controversia en las redes ha
sido la necesidad de que la Xbox One esté conectada a internet para
poder jugar. El problema es que Microsoft lo ha vendido mal desde el
principio, lo ha explicado muy mal y, todavía, todos nos preguntamos
para qué es necesaria la conexión continua a internet para usar juegos
en los que no vamos a usar la característica multijugador en línea.
Hasta ahora, tal y como han funcionado los videojuegos, la
mayoría tienen dos modos, uno para jugar contra la inteligencia
artificial, que nunca ha requerido de conexión a internet y el otro
multijugador en red, que evidentemente sí necesitaba estar conectado a internet, pero era una opción del usuario.
Sin que todavía hayan salido a la venta, la PS4 ha recibido
más apoyos y halagos que su rival, máxime a las críticas recibidas por
la conexión permanente a internet y la polémica sobre el intercambio de
juegos. Hasta el portal de tecnología «Techcrunch» han dedicado un duro artículo lleno
de descalificaciones en la que se dice que si reciben críticas por
parte de sus clientes tienen una opción de ocho años: la Xbox 360.
El primer «mal paso» de Microsoft en esta polémica lo protagonizó Adam Orth, el director creativo de Microsoft Game Studios hace unas semanas cuando se enfrentó a los usuarios de Twitter
para defender la necesidad de la conexión continua a internet de Xbox
One con comentarios bastante desafortunados. El asunto es resolvió con
Orth abandonando Microsoft y una disculpa oficial de la compañía.
El siguiente «patinazo» se ha producido en una entrevista a Don Mattrick,
presidente de entretenimiento interactivo de Microsoft, durante el E3,
que cuando le han preguntado sobre la polémica que ha generado la
necesidad de estar conectado a internet para usar la Xbox One, ha
contestado que para la gente que no tenga conexión a internet, ya tienen
un equipo «offline», y se llama Xbox 360.
Un comentario poco acertado que ha hecho que las redes sociales hayan
estado «echando chispas» las últimas horas. Sin embargo, y pese a las
primeras reacciones, habrá que ver cómo se comportan ambas consolas en
el mercado. ¿Empate?


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