Algunos meteoritos marcianos que han sido hallados en la Tierra, efectivamente provienen de Marte, según confirman algunas pruebas hechas por el rover Curiosity en el planeta rojo.
Una medición de la atmósfera de Marte hecha por el instrumento Sample Analysis at Mars (SAM) de Curiosity entregó la evidencia definitiva para determinar el origen de estos meteoritos, al mismo tiempo entregando una herramienta para descartar a otros objetos que no provienen de Marte.
Una medición de la atmósfera de Marte hecha por el instrumento Sample Analysis at Mars (SAM) de Curiosity entregó la evidencia definitiva para determinar el origen de estos meteoritos, al mismo tiempo entregando una herramienta para descartar a otros objetos que no provienen de Marte.
La nueva medición corresponde a un conteo de alta precisión de dos
tipos de gas argón: Argón-36 y Argón-38. Ambos tipos de isótopos de
argón - liviano y pesado - existen en el sistema solar, sin embargo, en
Marte la proporción de ambos es diferente debido a que Marte perdió su
atmósfera original. Así, el argón más liviano se fugó al espacio más
rápido debido a que sube a la parte superior de la atmósfera y requiere
menos energía para escapar. De este modo, la atmósfera marciana actual
es relativamente rica en Argón-38.
Análisis anteriores de burbujas de gas atrapadas dentro de meteoritos
encontrados en la Tierra indicaban que la proporción de argón en Marte
estaba entre 3,6 y 4,5 átomos de Argón-36 por cada átomo de Argón-38.
Las naves Viking hicieron pruebas en la década de 1970 que ponían la
cifra entre 4 y 7, mientras que las mediciones más exactas tomadas en
Marte por Curiosity cifran la proporción de argón en 4,2.
Una de las razones por la cuales los científicos se interesan en la
proporción de argón en los meteoritos marcianos es que era la mejor
manera de calcular cuánta atmósfera ha perdido Marte desde que era más
húmedo y caluroso hace unos cuantos miles de millones de años. Ahora con
Curiosity allá, es más fácil hacer estos cálculos.
Averiguar la pérdida de atmósfera le permitiría a los científicos
entender las transformaciones que han ocurrido en Marte. Si el planeta
hubiese mantenido su atmósfera y su argón original, la proporción del
gas debería ser la misma que se encuentra hoy en el Sol y en Júpiter.
Ambos tienen tanta gravedad que el argón no puede escaparse, así que su
proporción del gas (de 5,5) representa lo que había en el sistema solar
en sus inicios.
Aunque en la atmósfera hay muchos gases diferentes, el argón es
especial porque se trata de un gas noble, que no reacciona con otros
elementos o compuestos, convirtiéndolo en una forma simple de rastrear
la historia de la atmósfera marciana.



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